viernes, 13 de febrero de 2009

Cruz del Saucillo

Cruz del Saucillo - Foto: Pedro Socorro
Otras denominaciones: Cruz del Roque del Saucillo.
Cruz del Navegante o de los Navegantes.
Cruz del Auxilio.
Antecedentes: «La tradición popular refiere que habiendo sufrido unos navegantes, en su travesía desde América a Europa, un grave temporal que puso en peligro sus vidas y el propio barco, compujidos y devotos se encomendaron a Dios prometiendo colocar una cruz en el punto mas alto de la isla primera que avistaran. Sosegada la mar y salvados milagrosamente, fue la isla de Gran Canaria con sus cumbreras masas rocosas, la primera que vieron sus ojos. Hacia ella dirigieron la nave para cumplir su promesa en los negros picachos que desde alta mar habían visto y servídoles de brújula, de sosiego y de paz a sus espíritus atormentados por las embravecidas olas». Estos hechos se corresponden con la denominación de la «Cruz de los Navegantes», situándolos entre finales de siglo XVII ó de la primera mitad del XVIII.
Término municipal: Vega de San Mateo.
Localización: Desde el sendero de Siete Fuentes a San Mateo hay un desvío que enlaza con el camino restaurado. También es accesible por la pista de tierra cercana a la Presa de Cuevas Blancas que se aproxima a la base de la Cruz del Saucillo y se asciende por sendero hasta su cima.
Coordenadas GPS: Pendientes.
Fuentes/Referencias:
Revista de Las Palmas, «La Peregrinación de la Cruz del Saucillo», 11 de Junio 1884.
Otras ref. : 28 de Mayo, 7 y 18 de Junio de 1884 en la misma publicación.
El Liberal, 30 de Mayo y 13 de Junio de 1884, reseñas en la sección Crónica General.
Diario de Las Palmas, Obispado de Canarias. 13 de Diciembre de 1900, Pág. 2.
Diario de Las Palmas, Fiesta en la Cruz del Saucillo. 23 de Junio de 1919.
Isla Azul. Estampas de los Pueblos de Gran Canaria (1937). Pablo Artiles Rodríguez. Escuela Tipográfica Salesiana de Las Palmas (Canarias).
Falange, «Roque del Saucillo« o «Cruz de los Navegantes», Sebastián Jiménez Sánchez, 26 de Noviembre de 1958. Pag. 2.
Guía Natural de la Hoya del Gamonal y Camaretas. VV.AA. con la coordinación de Jose Julio Cabrera Mujica. Cabildo Insular de Gran Canaria (1987).
La Provincia. (Editorial Prensa Canaria). Sección del Dominical, 28 de Septiembre de 1999. Javier Martínez García. Págs. 41 a 45.
San Mateo (Apuntes para su Historia). De Tinamar a la Vega de Arriba (2001). Pedro José Rodríguez Suárez. «La Fiesta del Saucillo - Origen de la Cruz» Pag 23 y 24. «Escudo Heráldico», Pág. 82.
Francisco Suárez Moreno, «Las Cruces y las Enramadas de Mayo. Cuentos desde La Aldea» : http://www.bienmesabe.org/noticia.php?id=10414
Carta Etnográfica de la Fedac, Montaña de la Cruz del Saucillo, http://www.fedac.org (Cod. 09304)
Legados. Revista de Patrimonio Cultural. Nº2 - Mayo 2007. Publ. Semestral. Concejalía de Cultura del Ayto. Vega de San Mateo. «La Cruz de los Navegantes», Pedro Socorro Santana, Págs. 50 a 55.
Estudio Histórico de Valsequillo de Gran Canaria. Tomo I (2007). Concejalía de Cultura del Ayuntamiento de Valsequillo. ISBN: 84-606-4093-0.
Heráldica de la Vega de San Mateohttp://simbolosdecanarias.proel.net/index.php/esp/islas/gran-canaria/vega-de-san-mateo.
Historia: El Domingo, 8 de Junio de 1884, festividad de la Santísima Trinidad, con el amparo del cura regente Pedro Bertrana Masramón, se concentran en la Cruz del Saucillo cerca de diez mil personas procedentes de toda la isla para levantar la «nueva» Cruz del Navegante. Este acto multitudinario fue de gran fervor religioso y de reafirmación de la fe con apoyo al Papa León XIII por la incertidumbre religiosa que se cernía sobre los católicos en Europa. En este acto, participaron distintos oradores eclesiásticos, uno de ellos, propuso la remisión de un telegrama al secretario de Estado del Vaticano, cardenal Jacobini, manifestando el respaldo de Gran Canaria hacia el pontífice en esta jornada. La respuesta fue inmediata, extendiendo la bendición papal de su Santidad a todos los peregrinos asistentes, a sus familiares y a toda la diócesis. Además, en este ambiente de euforia se planteó establecer una ermita en el llano del Saucillo para perpetuar la religiosidad de la isla, que al parecer, se quedó en un pequeño oratorio que tardó al menos ocho años en arrancar. Las inclemencias del tiempo, su escaso uso y una estructura sin culminar llevaron a su deterioro. Así quedó reducida a unos muros que aún perduran. El relato de la época destaca: «Solo un ligero disgusto hubo en tan popular peregrinación, a saber, que fue imposible dejar elevada la Cruz sobre la cima del Saucillo, a causa de su enorme peso, se rompió una de las cuerdas. Cuando se vió que era imposible, sin otros instrumentos que los de que se podía disponer, levantar la Cruz, se dejó inclinada, para colocarla otro día, y se principió la Misa Mayor,... ». En otra reseña de prensa, también se comentó este incidente: «Una sola cosa faltó a la fiesta, y fue el cumplimiento del objeto principal que la motivaba. La cruz no pudo colocarse por defecto de los motores que habían de suspenderla, y quedó allí inclinada esperando mejor ocasión. Poco faltó para que el santo madero al caer aplastase a una docena de espectadores». En 1896 fue derribada por un temporal y el cura Domingo Hernández Romero contribuyó a reponerla. A finales de 1900, para solemnizar la entrada del nuevo siglo, la Junta de intereses católicos de esta diócesis, con su prelado al frente, el Padre Cueto, acordó poner sobre la cruz la siguiente inscripción: «Anno MCM. Jesus Christus - Deus homo - vivit - regnat -imperat». En 1914, un huracán cegó por el pie la Cruz y permaneció en el suelo a pesar de la devoción y de las peregrinaciones que se mantuvieron. Hasta 1919, no se vuelva a reconsiderar su restauración, y es D. Francisco de la Coba Domínguez conjuntamente con otros vecinos, los que proceden a levantar una cruz de hierro y cemento, de cuatro metros de alto por dos de ancho, colocada sobre un pedestal formado por una base circular, al que se le han superpuesto dos cuerpos cúbicos y se le ha reforzado, sujetándola con unos vientos su parte superior. Todo el conjunto está pintado de blanco.
La conmemoración de la festividad de San Pedro en la Cruz del Saucillo se remonta a 1886, aunque en algunas épocas pierda su continuidad, sirve de referencia para la fiesta inagural de la obra de fábrica de 1919, a la que asisten cerca de cinco mil personas según consta en la Hoja Parroquial «Saucillo» que realizaba el párroco de la Vega de San Mateo, D. Agustín Domínguez. En fechas muy recientes, concretamente en el año 2006, se crea la Asociación Cultural de la Cruz del Saucillo formada por vecinos de Tenteniguada que encabezan, al año siguiente, la restauración de la Cruz de tea, reforzándola con una viga y tensores para situarla en el llano del Saucillo, después de haber permanecido en el suelo, al lado de la de cemento, durante muchos años. A la vez, la asociación de vecinos de Camaretas recuperan la fiesta de San Pedro conjuntamente con los de Cueva Grande, Hoya del Gamonal y Cruz del Saucillo como tradición histórica y realizan un acto festivo y litúrgico con los párrocos de los dos municipios limítrofes.
Estado actual: En el alto, algo deteriorada (la de fábrica) se conserva en pie con sus cuatro tensores de acero. A su lado conviven otras dos cruces, una de ellas reciente (2007), y corresponden a promesas personales. En el llano, se situó recientemente la antigua Cruz de tea, ya restaurada.
Nuevas consideraciones: La Cruz del Saucillo, según tradición oral, procede de otra denominación, la Cruz del Auxilio, y se refiere a un navegante perdido en la mar que sobrevivió gracias al avistamiento de esta montaña. Trasladó la cruz de tea con bueyes hasta su cima, y allí la instaló en señal de agradecimiento.
También el Escudo Heráldico de la Vega de San Mateo aprobado por Decreto de fecha 21 de Agosto de 1956 (BOE de 21 de Septiembre de 1956), se refiere a la Cruz del Saucillo, que la incluye como elemento patrimonial:  « Escudo partido y medio cortado. Primero, de sable, un querubín de plata; bordura de azur con ocho pares de espadas de oro cruzadas en aspa. Segundo, de sinople, un castillo de oro. Tercero, de plata, la Cruz del Saucillo al natural, flanqueada de cuatro flechas de fuego, degules. Al timbre, corona real abierta. Bajo la punta, cinta de plata con la leyenda “Tinamar” en letras degules. ».
Agradecimientos: Tanto a Pedro Socorro, Cronista Oficial de Sta. Brígida, como a Alvaro Monzón por sus aportaciones.

1 comentario:

  1. Hola.
    Gracias por la información especifica del tema de las cruces en cada camino.. Particularmente es un tema que me gusta mucho, a parte de que siempre me han servido de referencia en diversas rutas que he hecho.
    Un saludo.

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